jueves, 21 de septiembre de 2017

El juez ordenó a los Mossos garantizar la salida de la comitiva judicial de la sede de Economía y estos se 'acochinaron'









Trapero, mayor de los Mossos, y Puigdemont, presidente catalán.EP
Fuentes del instituto armado han mostrado su malestar por el gran retraso de los Mossos en montar un cordón alrededor del edificio para dar seguridad los registros.
Encuesta¿Cree que al final se producirá la consulta del 1-O de 2017 en Cataluña?
Una vergüenza y otra evidencia de que los Mossos o al menos sus jefes chalanean con los manifestantes independetistas, están conchabados con los facinerosos de la CUP y tratan de saltarse la Ley.
Reverlan J.A.R Ó.L.F en 'El País' este 21 de septiembre de 2017 que el juez Juan Antonio Ramírez Sunyer, que había ordenado los registros del miércoles en varias sedes de la Generalitat de Cataluña, llamó por teléfono al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, para conminarle que ordenase a sus agentes que montasen un dispositivo para permitir la salida de la comitiva judicial (guardias civiles, secretaria del juzgado y otro personal) que estaba rodeada por manifestantes independentistas en la sede de la Consejería de Economía, en Barcelona.
La llamada del juez a Trapero se produjo durante la tarde noche de ayer, después de que la secretaria judicial (letrada de la administración) le comunicase al magistrado telefónicamente, con gran nerviosismo, la imposibilidad de salir de las oficinas del departamento de Oriol Junqueras, como ha adelantado El Mundo y han confirmado fuentes de la investigación. En ese momento miles de manifestantes cercaban el inmueble.
Ramírez Sunyer ordenó a Trapero, que como responsable de la seguridad ciudadana y policía integral de Cataluña, pusiese los medios a su alcance para que la comitiva pudiera salir con seguridad y sin incidentes.
Los Mossos tenían órdenes de "ser especialmente restrictivos y cuidadosos con el uso de la fuerza", según recogía un comunicado interno difundido por el propio Trapero a sus agentes, en el que se añadía que el uso de la fuerza "se limitara a aquellos casos en que se haya de garantizar la seguridad propia o de terceros y siempre que no haya otra opción menos lesiva".
En el momento de la llamada a Trapero, la comitiva judicial llevaba cercada casi todo el día y al menos cuatro de los vehículos de los guardias -tres del GRS de Zaragoza y un coche camuflado- habían sufrido graves desperfectos.
De hecho, sobre las 12 del mediodía los agentes de la Guardia Civil que estaban a la puerta del edificio para evitar la entrada de personas durante el registro y custodiar los vehículos habían recibido la orden de refugiarse dentro del inmueble ante el cariz que estaba la manifestación y la ausencia de policías autonómicos para prevenir incidentes.
Fuentes del instituto armado han mostrado su malestar por el gran retraso de los Mossos en montar un cordón alrededor del edificio para dar seguridad los registros.
Los guardias, además, habían acudido desprovistos de material antidisturbios, sin los cascos, petos o escudos, para mostrar que no estaban allí para garantizar la seguridad ciudadana, de la que esperaban que se responsabilizase la policía autonómica, que fue avisada el mismo miércoles de que se iba a producir ese registro.
Era una decisión deliberada, ya que están recibiendo instrucciones verbales de conducirse con la máxima prudencia y evitando en sus actuaciones todo aquello que los independentistas puedan interpretarse como provocación, según insisten numerosas fuentes del instituto armado. Tampoco lucieron capuchas.
"Los Mossos tardaron mucho en llegar, aunque les avisamos con tiempo, lo que provocó que los manifestantes estuvieran totalmente pegados al edificio y fuera imposible salir", han explicado miembros del dispositivo de la Guardia Civil. Algunos agentes han difundido fotos de algún miembro de los Mossos fuera de servicio que incluso estaba participando en la manifestación junto al edificio.
Fuentes del instituto armado han explicado que tras la llamada del magistrado el mayor de los Mossos se puso manos a la obra, aunque informó al juez de que sería difícil hacerlo en un breve plazo de tiempo, de que llevaría al menos un par de horas y de que lo haría garantizando que no hubiera violencia en el exterior.
Fue un proceso tan largo que un determinado momento de la noche la Guardia Civil llegó a lanzar un ultimátum: o la policía autonómica les abría un pasillo de seguridad para que pudieran abandonar el edificio o solicitarían a sus propios antidisturbios, que entonces estaban en Manresa, que acudiesen a facilitar su salida del edificio.
La respuesta de los Mossos fue, de nuevo, dar largas, lo que impidió que el último contingente de guardias civiles que participaron en el registro no pudieron salir hasta esta misma mañana.
De hecho, en un primer momento los responsables de la policía catalana que se desplazaron hasta el edificio para organizar la salida propusieron que los integrantes de la comitiva judicial salieran por la azotea del edificio. Se llegó a plantear, incluso, la utilización de un helicóptero.
Las fuentes consultadas aseguran que la secretaria judicial aceptó esa solución, mientras los agentes se negaron: alegaron que saldrían por la misma puerta por la que habían accedido.
Hubo un momento en que los Mossos incluso intentaron hacer un pasillo en el exterior para facilitar la salida de la comitiva, pero no fue posible ante la cerrada negativa de los manifestantes, lo que tensó la situación.
Los momentos de tensión derivaron en cargas policiales que causaron algunos heridos entre los manifestantes. Los congregados arrojaron numerosos objetos a los Mossos.
¿Son éstos lo de la resistencia civil pacífica?

Investigan si el Govern ha destinado 6,2 millones a organizar el referéndum

EL DESAFÍO INDEPENDENTISTA

 organizar el referéndum

El juez busca documentación relacionada con las tres partidas presupuestarias, de 5 millones, 407.450 y 800.000 euros, que fueron aprobadas por el gobierno catalán para la celebración del referéndum


El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha anunciado un link de internet que concreta dónde puede votar cada catalán en el referéndum


El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha anunciado un link de internet que concreta dónde puede votar cada catalán en el referéndum del 1-O.
"¿Dónde se podrá votar el próximo día 1 de octubre? En esta web encontrarás el lugar donde te corresponde: https://onvotar.garantiespelreferendum.com/ ".
El enlace dirige a una web del "Referéndum 2017", una de cuyas pestañas es "Dónde votar", donde el usuario debe introducir su número de DNI, fecha de nacimiento y código postal para averiguar qué colegio electoral le ha sido asignado de cara al 1-O.
Después de que la Guardia Civil se incautara ayer de cerca de 10 millones de papeletas del referéndum en el registro de una nave industrial en Bigues i Riells, (Barcelona), el conseller de la Presidencia, Jordi Turull, ha reconocido: "el Estado nos está reventando todas las garantías" de la votación.
Turull ha evitado desvelar cómo piensa el Govern seguir desplegando la logística del 1-O, si bien ha asegurado: "A cada problema y a cada obstáculo, una solución. A cada represión, una respuesta democrática".



BIEN POR PEDRO SÁNCHEZ
Martes 30 de mayo de 2017, 11:00h
Luis María ANSON
Abandonando la radicalidad que hasta ahora le había caracterizado, Pedro Sánchez ha llamado a Mariano Rajoy para comunicarle que el PSOE está al lado del Gobierno en su defensa de la Constitución y contra el referéndum ilegal perpetrado por Arturo Mas, Carlos Puigdemont y sus cómplices.

El espíritu de la Transición fue el pacto de Estado acordado en 1978 entre el centro izquierda español, representado por el PSOE, y el centro derecha, representado por UCD, más tarde Alianza Popular y Partido Popular. Aquel pacto significaba que en cuestiones de terrorismo, de territorialidad, de alta política internacional y de defensa de la Constitución, ambos partidos, que han venido representando al 80% de los votantes, actuarían de acuerdo para mantener la estabilidad democrática en España. Tanto Suárez como Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar mantuvieron en su integridad aquel acuerdo de Estado. Con Rodríguez Zapatero, que envió al zaquizamí de la Historia al Partido Popular, empezó a quebrarse el espíritu de la Transición.

Parece altamente positivo que Pedro Sánchez lo haya retomado anunciando su colaboración con el Gobierno en defensa del orden constitucional. Puigdemont y el pobre Mas están en la sedición y el golpismo. Fracasadas las negociaciones, el Gobierno tiene la obligación de descargar sobre ellos todo el peso de la ley. La Constitución otorga a Mariano Rajoy fórmulas suficientes para poner a los sediciosos y a los golpistas a disposición de los jueces y aplicar, si fuera necesario, el artículo 155 de nuestra Carta Magna.

Luis María ANSON
de la Real Academia Española

Aquí yace la vergüenza de un país

Aquí yace la vergüenza de un país
El Mundo | Lucía Méndez
El 11 de marzo de 2004 a las 7.40 de la mañana, mientras se calentaba la leche del desayuno, varias bombas mataron a 64 personas e hirieron a casi 200 en varios vagones de cercanías justo detrás de mi casa. Téllez es una calle de Madrid donde vive mucha gente, pero desde ese día es también, en el lenguaje policial y judicial, uno de los cuatro focos de las explosiones del 11-M. El foco de Téllez. Casi 12 años después de aquello, el escenario de la tragedia ha cambiado mucho, los niños han crecido, hay vecinos que vendieron sus pisos y en el muro que separa las vías de la urbanización casi siempre hay flores y algunas placas mortuorias como las de los panteones de los cementerios. En una de ellas hay una foto de una chica joven que fue asesinada en el foco de Téllez a los 28 años. «Livia Bogdan. 28-X-1976. 11-M-2004. O lacrima si o floare». «Un desgarro y una flor», traducido del rumano. Livia interpela desde este muro cada día a las personas que pasan por allí. Como nos interpelan a todos los españoles las 192 víctimas del atentado más sangriento de nuestra Historia.
Todas y cada una de las personas que perdieron a sus padres, hijos, mujeres, maridos o amigos en los trenes del 11-M han revivido la pesadilla esta semana. La noche del pasado viernes, cuando en París iba creciendo por horas el recuento de los muertos y heridos, los madrileños recordamos aquella mañana de marzo de la que pronto se cumplirán 12 años. Y cuando días después los terroristas de París se atrincheraron en un piso de Saint Denis no pudimos apartar de la mente el recuerdo del piso de Leganés. Nadie como los madrileños puede entender las lágrimas de los parisinos, el duelo en las calles, las flores tapando la puerta de los locales señalados por el terror, las velas encendidas, los mensajes de solidaridad, la impotencia y el miedo a que vuelvan otra vez. Los niños de la urbanización preguntaban después del 11-M con una lógica que desarmaba: «Si los malos vinieron una vez, ¿por qué no van a volver?». Los malos han vuelto en estos 12 años a muchos lugares para sembrar el mismo terror. A Londres, a Bombay, a Estambul, a Bagdad… La lista de ciudades atacadas por el terror yihadista es interminable.
El plástico con las leyendas de duelo que los madrileños escribieron tras los atentados permanece caído en el suelo de la estación de Atocha. Julien AFP
El plástico con las leyendas de duelo que los madrileños escribieron tras los atentados permanece caído en el suelo de la estación de Atocha. Julien AFP
La extensión del terrorismo a todo el planeta en los últimos 12 años deja en evidencia la lectura pequeña y miserable que España hizo de la masacre durante aquellos atroces tres días de marzo. Lo resolvimos de un plumazo. El Gobierno –ciego a lo que no fuera su propia desgracia– echó la culpa a ETA y millones de españoles creyeron que nos lo teníamos merecido por haber ido a la Guerra de Irak.
Livia Bogdan y las otras 191 víctimas nos han vuelto a interpelar esta semana dejando al descubierto nuestras vergüenzas como nación. La noticia de que el monumento a las víctimas del 11-M permanece abandonado, hundido y oxidado sin que nadie se haya dado cuenta hasta los atentados de París es lacerante, dolorosa y golpea el corazón de todos nosotros. Sin embargo, el corazón de las autoridades parece de hierro porque nadie se ha conmovido. Escuchamos La Marsellesa con la emoción en los ojos, escribimos que nos da envidia el patriotismo de los franceses, reactivamos el pacto contra el yihadismo, lanzamos soberbias proclamas de defensa de la civilización occidental frente al terror. Pero despreciamos a nuestras víctimas del 11-M y no honramos a los muertos como se merecen. La vergüenza de un país yace en ese plástico tirado en el suelo de una dependencia del intercambiador de Atocha con las palabras que los madrileños dejaron escritas para sus muertos. «No hay palabras». «Todos íbamos en ese tren». El monumento abandonado nos deshonra como país. España ha sido capaz de honrar a las víctimas del terrorismo de ETA. Pero de las víctimas del 11-M nos hemos olvidado. Como si fueran de peor condición.
Hemos enterrado el 11-M, nuestra estación de terror islamista, con total indiferencia. Los actos de homenaje de los 11 años transcurridos han sido deslucidos, con las asociaciones de víctimas cada una por su lado y sin la representación institucional que se merecían los muertos. El 11 de septiembre de todos y cada uno de los años que han pasado desde 2001, los presidentes americanos han recordado a las víctimas en Nueva York. Aquí, sin embargo, el actual presidente del Gobierno –que ya era candidato del PP a las elecciones de 2004– nunca ha participado en los actos de recuerdo del 11-M. Únicamente en marzo de 2007, los Reyes de entonces, Juan Carlos y Sofía, inauguraron el monumento ahora abandonado. Una instalación que nació muerta con un frío cilindro exterior en una glorieta llena de coches que nadie sabe lo que es y una sala interior dentro de la estación por donde pasan miles de personas sin percatarse de que están atravesando un lugar sagrado porque nadie se lo advierte.
Hubo un momento de aquella mañana en el que los muertos del foco de Téllez se quedaron solos en los trenes reventados. Los heridos habían sido evacuados y sólo quedaban los cadáveres tapados con mantas o con plásticos. Los muertos del 11-M siguen así de solos 12 años después porque el atentado yihadista se produjo tres días antes de unas elecciones. No nos preguntemos más por qué no puede sonar nuestro himno. La respuesta está tirada en la estación de Atocha.

Lucía Méndez, periodista.

LE PELA ES LA PELA













Gabriel Rufián y Joan Tardà (ERC).CG
El independentista Joan Tardà cobra al mes la friolera de 13.186 euros
Encuesta¿Cree que al final se producirá la consulta del 1-O de 2017 en Cataluña?
Era un farol. Igual que lo era cuando en septiembre de 2015 Gabriel Rufián anunció solemne: "En 18 meses dejaré mi escaño para regresar a la República catalana".
Y, como subraya con sorna A.I.M. en 'EsDiario' este 21 de septiembre de 2017, ahí sigue (El independentista Joan Tardà cobra al mes la friolera de 13.186 euros).
A los diputados de ERC y el PDeCAT les ha durado un suspiro su decisión de abandonar todos los órganos del Congreso en protesta por la operación ordenada el miércoles por un juez de Instrucción de Barcelona para desmantelar los preparativos del referéndum ilegal.
Este jueves los parlamentarios independentistas catalanes dejaron los aspavientos a un lado u volvieron a sus escaños con motivo del Pleno. No sin bulla.
El portavoz de ERC, Joan Tardà, ha leído desde la tribuna los nombres de los 14 detenidos y ha pedido libertad para todos ellos.
Cuando Ana Pastor le ha recordado el reglamento, él ha insistido: "Libertad y solidaridad".
Para explicar el giro y que hayan optado por aferrarse al sillón y seguir cobrando, todos estos dirigentes independentistas alegan que tienen un mandato popular que les obgliga a seguir y reprresentar al 'pueblo'. Y cobrar, por supuesto

El juez investiga

El juez investiga si la Generalitat ha gastado 6,2 millones en el referéndum


La Guardia Civil, durante el registro en Exteriores.
La Guardia Civil, durante el registro en Exteriores.  EL PAÍS


 Barcelona 11
El magistrado señala en el auto, al ha tenido acceso EL PAÍS, que investiga la consulta del 1 de octubre y "la creación de estructuras de Estado"