martes, 12 de diciembre de 2017

¿Es urgente reformar la Constitución?

¿Es urgente reformar la Constitución?

El desempleo, la precarización del trabajo, la acogida de emigrantes, las pensiones, la financiación autonómica, la corrupción y el maltrato a las mujeres son problemas prioritarios. Para resolverlos no es necesario cambiar leyes fundamentales

¿Es urgente reformar la Constitución?
EULOGIA MERLE
El año próximo cumplirá 40 años la actual Constitución española, la novena en la historia de nuestro país, que nació para establecer un nuevo marco legal y de convivencia que sustituyera al que estuvo vigente durante los años del franquismo. Su fecundidad durante este tiempo ha sido difícilmente cuestionable, pero en los últimos días numerosas voces insisten en la necesidad de reformarla, porque lo consideran necesario para resolver problemas graves de nuestro país. En las páginas de este mismo diario se ha apuntado a menudo que España padece una triple crisis, socioeconómica, política y territorial, y que una reforma constitucional podría venir a paliarla.
Sin embargo, comentando estos asuntos con algunos amigos nos preguntábamos si esto es así, si la reforma de la Constitución es prioritaria, o más valdría empezar por los problemas urgentes e importantes que pueden resolverse con los mimbres con los que ya contamos, no sea cosa que el bosque de la reforma posible oculte los árboles de las cuestiones más acuciantes. No sea cosa que olvidemos lo prioritario.
En efecto, según el CIS, la principal preocupación de los españoles, con toda razón, es el desempleo, muy sensible en todos los grupos de edad, pero especialmente en ese 40% de jóvenes que nunca han tenido un trabajo ni se les presentan perspectivas de tenerlo a corto plazo. El Informe FOESSA de 2017 denuncia que el 70% de los hogares no ha percibido los efectos de la recuperación económica, se han precarizado las condiciones de vida de los españoles, nos hemos resignado a la precariedad y a la cronicidad de la pobreza. Continuando con la enumeración, España no cumple sus compromisos de acoger a refugiados e inmigrantes, el maltrato a las mujeres no disminuye, al fondo de pensiones le queda dinero para una sola paga más, la financiación autonómica es enigmática, arbitraria e injusta, la corrupción sigue siendo una lacra de la vida política y la evidencia de que buena parte de los políticos busca el interés particular destruye la confianza y la credibilidad en ellos y en las instituciones.
La libertad, la solidaridad y la igualdad tienen que encarnarse en el patriotismo constitucional
Para resolver estos problemas prioritarios no es necesario reformar leyes fundamentales, sino algo obvio: intentar encarnar en la vida compartida los valores de la Constitución vigente, que incluyen la libertad, la solidaridad y la igualdad en un país configurado no solo como un Estado de derecho, sino también como un Estado social y democrático de derecho, es decir, como una democracia liberal-social.
Precisamente esos valores nos permitieron, después de los años del franquismo, poder asumir como país algo tan necesario como una identidad, inspirada en este caso en lo que se ha llamado “patriotismo constitucional”. Un término, acuñado por Sternberger, que fue difundido por Habermas cuando Alemania intentaba darse una peculiar identidad, que no podía construirse apelando a la narración nacionalista del Tercer Reich, pero sí recurriendo a la ilusionante narrativa del triunfo del Estado de derecho y de una cultura liberal.
Una identidad de este tipo no se construye partiendo de la nada, claro está, porque toda identidad política supone unas raíces, una historia compartida o varias historias compartidas y entrelazadas. Pero sí que transforma esas historias en algo nuevo al adherirse a los valores universalistas de la Constitución. Como es obvio, esta era también una excelente opción para una España que contaba con historias, narrativas y símbolos compartidos, y optaba por los valores universalistas de una Constitución democrática. Diferentes tendencias sociales y políticas podían confluir en esa identidad nueva.
Sin duda, el patriotismo constitucional tiene límites, entre ellos —según dicen algunos autores—, que incurre en abstinencia emocional, que no suscita las adhesiones emotivas requeridas por cualquier forma de patriotismo. Lo cual sería una deficiencia, de ser cierto, porque la dimensión afectiva, la experiencia emocional de un vínculo colectivo, es esencial. Sin una motivación moral, que impulse la adhesión al modelo político, la democracia no funciona adecuadamente. Por eso en los últimos tiempos se insiste en la necesidad de articular razón y emociones en la vida política, como apuntaba Marcus en The Sentimental Citizen (2002), recordaba Nussbaum en Emociones políticas (2013) y, más recientemente, Ignacio Morgado en Emociones corrosivas (2017). Si una sociedad democrática no trata de crear adhesiones también emocionales hacia sus principios, no es extraño que propuestas totalitarias o autoritarias, fuertemente emotivas, erosionen e incluso destruyan la democracia.
Una sociedad democrática también debe crear adhesiones emocionales hacia sus principios
No es fácil superar este obstáculo, pero para lograrlo podría servir una distinción, que se ha hecho en el mundo de las motivaciones cívicas, entre un compromiso primario y un compromiso derivado con la comunidad política. El compromiso primario es el que el ciudadano contrae directamente con la comunidad porque es la suya, ocurra en ella lo que ocurra. Es el compromiso propio del patriota nacionalista. Tiene la ventaja de asegurar la lealtad de quienes lo sienten así, pero también el inconveniente de ser acrítico con las malas actuaciones de la propia comunidad.
El compromiso derivado, por su parte, es el que el ciudadano contrae con su comunidad política, con su Estado, sobre todo porque le parece un instrumento eficaz para realizar valores y principios universales que él aprecia de forma primaria. En este caso, el ciudadano se siente perteneciente a su Estado, pero se identifica primariamente con los valores y principios éticos que el Estado puede ayudar a encarnar, y se adhiere a él de forma derivada. Lo mismo sucede en el caso de comunidades políticas supranacionales, como la Unión Europea, que generarían entonces un compromiso derivado.
Naturalmente, constatar que los valores de ese patriotismo constitucional no se encarnan en la vida diaria, que no se resuelven problemas prioritarios como los que mencionamos anteriormente, provoca una crisis socioeconómica y política y genera desafección. Y se puede reformar la Constitución, por supuesto, porque no hay ninguna ley que sea intocable, ni siquiera la fundamental, pero no es eso lo que llevará a superar la crisis.
En cuanto al problema territorial, lo urgente y lo importante es revisar el sistema de financiación para que cualquier ciudadano se sepa y sienta igualmente tratado en cualquier lugar de España. Al fin y al cabo, la igual dignidad de las personas y el trato igual constituyen la divisa progresista de la Ilustración.
Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y directora de la Fundación ÉTNOR.

El juez del Supremo pide a la Guardia Civil un informe sobre los integrantes del Comité Estratégico definido en el documento “Enfocats”.

LLARENA QUIERE SABER SI HUBO CONCIERTO ENTRE CDC, ERC, ANC Y OMNIUM

Una agenda intervenida por la Guardia Civil revela el papel de Mas, Rovira y Gabriel en el procés

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Marta Rovira, Artur Mas y Anna Gabriel. (Foto: Efe)
El juez del Supremo pide a la Guardia Civil un informe sobre los integrantes del Comité Estratégico definido en el documento “Enfocats”.
Según se ha sabido este lunes, una agenda intervenida al exsecretario general del Departamento de Vicepresidencia, Economía y HaciendaJosep Maria Jové, por la Guardia Civil en el registro de su domicilio el pasado el 20 de septiembre revela el papel que desempeñaron Artur Mas, Marta Rovira y Anna Gabriel, entre otros investigados, en el comité estratégico del procés para conseguir la independencia de Cataluña.
Varios medios de comunicación destacan que en dicha agenda, “grande de color negro de tamaño medio con la inscripción Moleskine", se revelan unas conclusiones sobre varias anotaciones realizadas entre el 12 de febrero de 2015 y el 11 de noviembre de 2016 sobre “la hoja de ruta y el proceso hacia la independencia para alcanzar la República catalana”. Igualmente se hace referencia al “referéndum de independencia”, las “estructuras de Estado”, las “leyes de desconexión” y la “estrategia de desobediencia”.
La Guardia Civil explica en el informe que se trata de una agenda que arranca el 12 de febrero del año 2015 con anotaciones sobre estrategias políticas de ERC, pactos con CiU y CUP, recoge lo que se denomina ideas de fuerza, hoja de ruta y programa”. Hay que destacar que este 20 de septiembre se encontró también el documento ‘Enfocats’por el que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha pedido este lunes que se amplíe la investigación que afecta al comité de dirección del procés.
El magistrado ha dictado este lunes una providencia en la que solicita nuevas diligencias en la causa por el procés hacia la independencia y estudia si imputa a más personas, entre las que podrían estar la candidata de ERC a las elecciones catalanas, Marta Rovira,y la diputada de la CUP Anna Gabriel. Así, Llarena solicita a la Guardia Civil, como policía judicial actuante, la práctica de determinadas diligencias para determinar la eventual responsabilidad de los investigados, así como la posible participación de otras personas, en los hechos que se investigan en el alto tribunal por delitos de rebelión, sedición prevaricación o malversación de caudales públicos.
En concreto, solicita al grupo de policía judicial actuante que practique diligencias tendentes a esclarecer y justificar si hubo un eventual acuerdo inicial entre los partidos políticos CDC, ERC y las asociaciones Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, así como la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI) y que hayan podido estar orientados a compartir una estrategia para lograr la independencia de Cataluña. Del mismo modo, el magistrado pregunta si estas entidades han sufragado actuaciones acordadas por alguno de estos partidos políticos.
El magistrado quiere que la Guardia Civil recabe los elementos objetivos que puedan existir e indiquen que estos partidos políticos y asociaciones o cualquiera de sus principales integrantes impulsaron, sostuvieron o conocieron sin alterar después sus planes las movilizaciones sociales que se llevaron a cabo como instrumento para lograr o facilitar la declaración de independencia.
El juez reclama también a la Guardia Civil un informe individualizado y secuencial sobre los distintos actos de agresióndaño, así como de grave resistencia o amedrentamiento sufridos en Cataluña con ocasión del proceso secesionista, principalmente los días 20 y 21 de septiembre, 1 de octubre, 3 de octubre y 8 de noviembre, para esclarecer la participación de cada uno de los investigados.
Además, pide al instituto armado un informe sobre las actuaciones concretas desarrolladas por los llamados “Comités de Defensa del Referéndum” y “Comités de Defensa de la República” y por sus responsables, así como un informe sobre los integrantes del Comité Estratégico definido en el documento “Enfocats”.
En la misma providencia, el juez solicita otro informe sobre los fondos públicos de los que se haya podido disponer para iniciativas administrativas que hubieran sido anuladas o prohibidas por el Tribunal Constitucional, como campañas de civismo, diseño y emisión de vídeos promocionales, impresión de carteles y papeletas o su distribución pública, compra de urnas o registro de catalanes en el extranjero, u otras semejantes.

Josep Pla: “El catalán es un fugitivo y, a veces, cobarde”


Josep Pla: “El catalán es un fugitivo y, a veces, cobarde”

Publicados los dietarios del escritor ampurdanés que no incluyó en sus ‘Obras Completas’, ni siquiera después de la muerte de Franco



El escritor Josep Pla, de joven.
El escritor Josep Pla, de joven. EDITORIAL DESTINO

Pla. Josep Pla. José Pla. El Julio Camba catalán según Manuel Vázquez Montalbán. Nuestro Michel de Montaigne, en palabras de Salvador Pániker. Pla, a secas, (Palafrugell, 1897– Llufríu, 1981) es sin duda el mejor escritor contemporáneo en lengua catalana (aún hoy, a 36 años de su muerte, es el más leído) y uno de los grandes narradores en castellano, autor de una obra inmensa, publicada en 38 tomos (más de 30.000 páginas). Murió viejo y trabajó hasta el final, preparando y corrigiendo sus Obras Completas. Así quiso titularlas. Sin embargo, dejó inédito un material considerable, sin explicar los motivos en un tiempo, los años 80 del siglo pasado, en el que había desaparecido la censura franquista.
Podía haber publicado cuanto quisiera a partir de 1976. ¿Por qué no lo hizo? La editorial Destino ofrece ahora, en castellano y catalán Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas (título original: Fer-se totes les ilusions posibles i altres notes disperses. En estas páginas está la respuesta. Franco no habría tolerado un libro así; los catalanistas de ahora, el expresident Jordi Pujol a la cabeza, habrían maltratado al autor aún más de lo que lo hicieron; la izquierda lo detestaría con razón y, en fin, la Iglesia católica habría puesto el grito en el cielo ante las pullas anticlericales, auténticas puyas, de un autor que creían de su parte, pese a repetir toda su vida que no creía en Dios.
Se dijo muchas veces que Pla era un reaccionario, un franquista, un rico payés biempensante, un cínico irónico. Lo fue y no lo fue. Escritor hiperactivo, trotamundos, fumador y bebedor empedernido, misógino y, para colmo, catalanista emboscado visto desde Madrid, lo que sí fue Pla es catalán hasta la médula. Pero nunca se sintió catalanista. Si lo fue, lo escarmentaron muy pronto. Apenas cumplidos los 20 años era ya diputado de la Mancomunidad de Cataluña por la Lliga Regionalista, hasta la disolución de ese organismo por el dictador Primo de Rivera. Pla acabó poco más tarde en un muy bien aprovechado exilio en París. He aquí, resumidos, cuatro ejemplos de este delicioso libro de 220 páginas que matizan las generalizaciones del pasado.
Los catalanes. "El primer drama del catalán consiste en el miedo a ser él mismo. Pero hay otro todavía más grave: el catalán no puede dejar de ser quien es. Ante un problema de dualismo irreductible, todavía no se ha inventado nada más cómodo que huir. El catalán es un fugitivo. A veces huye de sí mismo y otras, cuando sigue dentro de sí, se refugia en otras culturas, se extranjeriza, se destruye; escapa intelectual y moralmente. A veces parece un cobarde y otras un ensimismado orgulloso. A veces parece sufrir de manía persecutoria y otras de engreimiento. Alterna constantemente la avidez con sentimientos de frustración enfermiza. A veces es derrochador hasta la indecencia y otras tan avaricioso como un demente, a veces es un lacayo y otras un insurrecto, a veces un conformista y otras un rebelde” (…). El catalán es un ser humano que se da —que me doy— pena. Unamuno dice que [los catalanes] hasta cuando parecen que atacan están a la defensiva".


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Escrito original de Pla. FUNDACIÓ JOSEP PLA DE PALAFRUGELL


El catalán. “El bilingüismo plantea, a mi modo de ver, el problema del subconsciente catalán —origen de todo el drama cultural del país— [cuando Pla dice “país” quiere decir Cataluña], porque el pueblo que no logra manifestar su subconsciente de manera holgada, libre y normal, pierde fatal y certeramente su personalidad. El arrinconamiento al que aludo crea en el catalán un sentimiento de inferioridad permanente. Esto ha dado lugar a una psicología curiosa: la psicología de un hombre dividido, que tiene miedo de ser él mismo y, al mismo tiempo, no puede dejar de ser quien es, que se niega a aceptarse tal como es y que no puede dejar de ser como es. No son elucubraciones mías, son hechos. Son las señales típicas del complejo de inferioridad”.
Franco. “Este abyecto régimen de Franco. La inmensa cantidad de generales, almirantes, etcétera, de este país ha vivido el mejor momento del siglo. España es un pantano de mierda de enormes dimensiones. Después de la Guerra Civil y el triunfo de Franco, se produjo tal invasión de golfería que fue literalmente imposible seguir creyendo. Si una resquebrajadura de cualquier tipo dejara pasar el aire, se derrumbaría todo el pantano. Las autoridades no son más que los inspectores del mantenimiento estable de la mierda. He escrito en los periódicos, he hablado en la radio, he publicado libros, he obtenido un premio. Todo lo he hecho para ganarme la vida. Nunca he hablado de política. Es decir, he hecho constantemente oposición no hablando de política. En los tiempos que me ha tocado vivir, no podía hacer nada más. Nunca he sido un héroe —que quede bien claro—. Pero ¡qué pena!”.
La Iglesia. “Iglesia, militarismo, latifundismo y burguesía son harina del mismo costal. El ejército es la garantía de la diferencia de clases. El contrato es el siguiente: la burguesía paga al militarismo parasitario y, a cambio, la Iglesia defiende la diferencia de clases. La Iglesia católica nunca había gozado, en este país, de tanta influencia y de tantos privilegios como en este período. Los militares y el alto clero han podido construir, edificar y mandar en todo, hasta el punto de llegar a dar la impresión de que la religión iba en aumento. A menudo, por otra parte, el católico practicante considera que la religión puede vivir tranquilamente del aire del cielo y de la pureza ideal, y no brilla por su generosidad. Hay quien cree que el hecho de que los curas cobren del Estado ha sido más bien contraproducente para la Iglesia. Es posible. Pero si no cobra del Estado, ¿de quién cobrarían, por el amor de Dios? A los curas se les aprecia sobre todo si salen baratos”.

Una víctima de la censura

Esencial en la modernización de la lengua catalana, Pla hace literatura para todo el mundo: claridad, inteligibilidad, sencillez. En ocasiones escribió libros que firmaron otros. “Un negro mal pagado”, se queja. ¿Franquista? La proclamación de la II República en abril de 1931 la vivió en Madrid, donde era corresponsal de La Veu de Catalunya. No es ni antirrepublicano ni antimonárquico, pero prudentemente, alegando razones de salud, abandona un Madrid peligroso para él pocos meses antes del golpe militar de Franco. No vuelve a Barcelona para quedarse. También veía peligros allí. En septiembre de 1936 huye en barco a Marsella con Adi Enberg, su novia noruega. Como Enberg resultó ser espía de Franco en un servicio financiado por Francesc Cambó, a Pla se le acusó más tarde de ser él mismo espía para los golpistas.
Despreciaba a Jordi Pujol, al que llamaba "el Milhombres", y Pujol le correspondió echándolo de Destino en cuanto compró la revista a través de Banca Catalana. Soportó la censura como pudo. Francesc Montero lo documenta en la presentación de este libro. En un texto sobre el amor, le tacharon la siguiente frase: "El amor cristiano es puro tedio —aburrimiento cósmico". En una ocasión en que Lluís Pericot hace una crítica a la dictadura, Pla lo cuenta y añade: “Pero por lo bajo (porque entonces gobernaba Franco)". El censor tacha esta frase. Acerca de los madrileños de mucha raigambre, de los que dice que en la guerra civil, en general, se mantuvieron a la expectativa, Pla escribe: “Al triunfar el franquismo, practicaron el franquismo con delirio”. Eliminado. Sobre el puritanismo de aquel régimen escribe: “El alcohol es muy productivo, pero devasta a la gente”. El censor deja esta frase, pero suprime esta otra: “Lo sé por experiencia. La Guerra Civil y el franquismo han sido fatales. Ha sido un régimen de jesuitas y curas abstemios, inútiles y fanáticos”.
¿Misógino Pla? No da esa impresión en este libro. Pero se regodea escribiendo de personajes adinerados que presumen de sus correrías en casas de citas. Él mismo se presenta como víctima de aquella España “sobrecargada de catolicismo y de curas y frailes”. Su insatisfacción la expresa así: “¡La edad en la que corría todo el día con el pito bajo el brazo! ¡Qué tragedia! Es horrible, literalmente”.
Carle Puigdemont, alias 'Cipollino'.PD
El llamado Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (Cesicat), conocido como el embrión del CNI catalán, pagó a la consultora PricewaterhouseCoopers cerca de 370.000 euros hasta 2014 por asesoramiento sobre diversos temas, entre ellos, saber si podían aumentar el personal o subir los sueldos, así como sobre quien era el dueño de los derechos de la propiedad intelectual de las aplicaciones informáticas que contrataban con terceros.
Así consta en un informe de la Guardia Civil, aportado a la investigación que lleva a cabo el Juzgado número 13 de Barcelona sobre la creación de estructuras de Estado en Cataluña al margen de la legalidad y la organización del referéndum ilegal de independencia del pasado 1 de octubre, aunque proveniente de la investigación que se inició en la Fiscalía de la Audiencia Nacional, según recoge ESdiario.
Los agentes habían solicitado información a un total de 26 empresas que habían contratado con el CESICAT para averiguar si esta Fundación perteneciente a la Generalitat de Cataluña estaba montando un CNI catalán, la llamada Agencia Nacional de Seguridad.
Entre las empresas se encontraba la consultora PricewaterhouseCoopers, que inicialmente se amparó en el "secreto profesional" para no aportar datos, pero que finalmente, a través de su abogado, entregó en mayo de este año la información requerida por la Guardia Civil. La documentación aportada relacionada con la investigación sobre el CESICAT, contenida en un pen-drive, se concreta en tres facturas por importes de 142.797 euros; 3.702 euros y 224.200 euros.
Según el oficio del Instituto Armado, en la primera de éstas está incluida la realización de un informe jurídico sobre la posibilidad de adoptar determinados acuerdos en materia de personal de la entidad consistentes en ampliar la plantilla y/o aumentar la retribución de su personal. También se advertía en el estudio sobre las consecuencias legales que podía acarrear el supuesto de que se llevaran a cabo acuerdos por parte de la citada Fundación en dicho sentido.