martes, 28 de marzo de 2017

El informe de Evaluación Integral de Alumnos de 2015 (PISA

 por sus siglas en inglés) de la OCDE, presentado este martes 6 de diciembre a nivel mundial, revela que en España existen grandes diferencias de rendimiento entre el alumnado de 15 años en función de la comunidad autónoma en la que estudia. Esta es la primera vez que todas las autonomías participan en este documento, que suma ya su sexta edición, de forma que se pueden comparar sus resultados tanto a nivel nacional como internacional. En total, han participado 37.000 estudiantes españoles, la mayoría de 4º de ESO de 960 colegios e institutos.
Las siguientes son las notas por regiones:
Ciencias
·         Castilla y León – 519
·         Madrid – 516
·         Navarra – 512
·         Galicia – 512
·         Aragón – 508
·         Cataluña – 504
·         Asturias – 501
·         La Rioja – 498
·         Castilla-La Mancha – 497
·         Cantabria – 496
·         Media UE – 495
·         Valencia – 494
·         Media OCDE – 493 puntos
·         Media España 493
·         Baleares – 485
·         Murcia – 484
·         País Vasco – 483
·         Canarias – 475
·         Extremadura – 474
·         Andalucía - 473
Los autores del informe indican que más del 50% de la variabilidad en las puntuaciones medias autonómicas se explica por el 'índice social, económico y cultural' (ISEC) de las mismas. De esta forma, señalan que las que tienen un mayor nivel socioeconómico, como Madrid, obtiene mejores resultados que las comunidades menos favorecidas, como es el caso de Andalucía. Sin embargo, en esta ocasión, Castilla y León, Galicia y Castilla-La Mancha logran puntuaciones significativamente más elevadas de lo esperado por su nivel socioeconómico y cultural, al contrario que País Vasco.
Lectura
·         Castilla y León - 522 puntos
·         Madrid – 520
·         Navarra – 514
·         Galicia – 509
·         Aragón - 506
·         Cantabria – 501
·         Cataluña – 500
·         Castilla-La Mancha – 499
·         Comunidad Valenciana – 499
·         Asturias – 498
·         Media España – 496
·         Media UE – 494
·         Media OCDE - 493
·         País Vasco – 491
·         La Rioja – 491
·         Murcia – 486
·         Baleares – 485
·         Canarias – 483
·         Andalucía – 479
·         Extremadura - 475
Matemáticas
·         Navarra - 518 puntos
·         Castilla y León – 506
·         La Rioja – 505
·         Madrid –503
·         Aragón – 500
·         Cataluña – 500
·         Cantabria – 495
·         Galicia – 494
·         Media UE – 493
·         País Vasco – 492
·         Asturias – 492
·         Media OCDE – 490
·         Castilla-La Mancha - 486
·         Media España – 486
·         Valencia - 485
·         Baleares – 476
·         Extremadura – 473
·         Murcia – 470
·         Andalucía – 466
·         Canarias - 452


Así funciona la mente de un psicópata: «Su sensación interna de impunidad es brutal»

Las personas con rasgos psicopáticos, que viven en su mayoría en libertad, no sienten culpa, ni empatía, pero racionalmente son capaces de discernir lo que está bien y mal
MIRANDA IsabelMiranda Madrid 27/03/2017 22:03h - Actualizado: 28/03/2017 

«Yo estaba nervioso y sabía que en seguida la iba a estrangular. Tenía una ligera erección, mi miembro estaba un poco duro. Me había bajado el pantalón hasta las rodillas.

 Ella tenía un condón y me lo puso sobre mi miembro. Me arrodillé sobre ella como siempre. Estaba sentado bastante cerca de su cuello. Ella metió mi miembro en su boca, entonces no podía mover mucho la cabeza porque se lo impedía mi pantalón, que estaba bajado. Entonces revolví con mis manos su pelo rubio. Le dije que tenía un pelo bonito y suave. Ella no respondió nada, parecía que no había entendido nada. Entonces saqué mi miembro de su boca, puse mis manos sobre su cuello y 
apreté fuerte».

Seis meses después de hacer esta confesión, en julio de 2007 se suicidó. El camionero alemán que relató el asesinato de seis mujeres Institu to de Ciencias Forenses y Seguridad, el primero cometido a los quince años, ha sido uno de los casos estudiados en el curso «Psicópatas: Cómo son, Acción Policial y Respuesta Jurídica», organizado por el Instituto de Ciencias Forenses y Seguridad (ICFS) y celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid.

«Los psicópatas se recrean tanto en los detalles que no los olvidan nunca», reconoce Carlos Segarra, subinspector de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta de la Comisaría General de la Policía Judicial. Pero, ¿era un psicópata?
Una respuesta afirmativa parece encajar con el imaginario colectivo: a todas las mujeres las mató de igual forma, guardaba trofeos, disfrutaba con la violencia, se recreaba en los detalles. Pero la pregunta se plantea porque Eckert, una vez detenido, confesó con todo lujo de detalles y poco después se suicidó, pero los psicópatas no se arrepienten de sus actos. Uno de sus rasgos definitorios es que no tienen remordimientos.

No siempre es fácil identificar un psicópata. Ni siquiera tener rasgos psicopáticos implica acabar delinquiendo. De hecho, se calcula que entre el 1,4 y el 3,4 por ciento de la población tiene estos rasgos en diferente grado, pero entre la población carcelaria solo suponen un 16-24 por ciento de los reclusos. Según los cálculos de los expertos, tres cuartas partes de los psicópatas viven en la sociedad.

«Son gente con cara normal», resume Manuel de Juan Espinosa, catedrático de Psicología de la UAM y director del ICFS. Entre los psicópatas primarios, según la definición clásica, sus rasgos se basan en la falta de empatía y remordimientos, pero también la facilidad de palabra, el narcisismo, la mentira patológica, la manipulación, los afectos superficiales o la incapacidad para aceptar la responsabilidad de sus actos.

Eso sí, «son las personas que querrían tener al lado en una situación de peligro: son capaces de tomar decisiones cuando ustedes están helados de miedo», explica. En los psicópatas secundarios los rasgos cambian.
Necesitan estímulos fuertes, se aburren con facilidad, son más impulsivos, irresponsables y tienen un pobre autocontrol, entre otros rasgos.

La prisión no los rehabilita. Al tercer año de libertad, entre el 70-80 por ciento de ellos ha reincidido. A los cinco años, el 90 por ciento. Hay incluso estudios que aseguran que los psicópatas primarios que son tratados psicológicamente reinciden más que los que no.

Sin miedo al castigo
En parte, esto se debe a que no sienten miedo ante el castigo y, sin ello, es mucho más complicado formar una conciencia que impida que delincan o que les provoque remordimientos después de actuar. «Su sensación interna de impunidad es brutal», reconoce Manuel de Juan. Un problema de base biológica que sin embargo no implica que no puedan aprender.
Algo parecido ocurre con su falta de empatía. En diferentes estudios se comprobó que no la sentían hacia los demás, pero sí hacia sí mismos. Al final, los expertos han comprobado que que son capaces de sentir pero no quieren. Tanto es así que es más fácil «crear un psicópata» a través de la despersonalización (un proceso que llevan a cabo los grupos terroristas con sus miembros), que lograr el proceso inverso de una psicopatía hacia la normalidad.

La falta de miedo y de empatía, sin embargo, no les impide distinguir qué está bien y qué está mal. Racionalmente son capaces de distinguir perfectamente entre ambas y del daño que causan. «Saben lo que están haciendo, pero con demasiada frecuencia tendemos a quitarles responsabilidad», dice el director del ICFS. Una consideración crucial a la hora de juzgar sus actos: por ello, en la mayoría de los tribunales está arraigada la premisa de que la psicopatía no merma la culpabilidad.

Si actúan con mayor o menor frecuencia depende de si sienten colmados sus deseos o si se sienten perseguidos. Eckert mató a su primera víctima a los 15 años. El siguiente asesinato que confesó se produjo más de 20 años después. Para el alemán, el remordimiento llegó cuando vió que estaba acabado. «No creo que los psicópatas tengan que mostrar todos los rasgos de libro, no hay verdades absolutas», opina Segarra. Aunque este es un caso claro, en la práctica hay muchas ocasiones en las que los expertos se quedan con la duda. ¿Es un psicópata?


PP, PSOE y Ciudadanos piden activar la Carta Democrática en Venezuela

PP, PSOE y Ciudadanos piden activar la Carta Democrática en Venezuela
  • Los opositores venezolanos piden ayuda al Gobierno español para que se convoquen elecciones su país
23 de marzo de 2017. 16:05hS.E.. 
Diputados españoles y opositores en la presentación del Informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre Venezuela
A. R. Roldán
Representantes de PP, PSOE y Ciudadanos y un grupo de opositores venezolanos han dado hoy su apoyo en Madrid al informe del secretario general de la OEA, Luis Almagro, y reclamaron la activación de la Carta Democrática en Venezuela.
Diputados de esos tres partidos han intervenido hoy en un acto en la sede de la Asociación de la Prensa, en el que han señalado que sus respectivas formaciones están dispuestas a promover iniciativas para activar la Carta Democrática.
Se trata de una herramienta de la Organización de Estados Americanos (OEA) que impone sanciones a los países donde se registren rupturas del orden democrático.
"España está en la lucha por la libertad de Venezuela y de otras dictaduras desde el día uno", ha afirmado el diputado del PP José Ramón García, quien ha añadido que "el pueblo de Venezuela no puede ser un rehén de Nicolás Maduro".
Para García, "habrá una Venezuela democrática muy pronto", ya que, según ha explicado, "el lobo totalitario -en referencia al presidente Maduro- no puede esconderse más".
En esto ha coincidido también el diputado de Ciudadanos Fernando Maura, quien ha asegurado que "muchos españoles que votan a otros partidos también apoyan la lucha en Venezuela".
Por su parte, el parlamentario del PSOE Antonio Gutiérrez Limones ha señalado que sus correligionarios Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero "se han implicado directamente en ayudar a Venezuela" y que lo harán también cuando llegue el tiempo de la "reconciliación".
Los opositores venezolanos han pedido al Ejecutivo español "ayuda en la recta final", para que los venezolanos puedan decidir su futuro en unas elecciones.
"Los venezolanos se enfrentan a una época muy oscura, frente a esto todos los partidos democráticos tenemos que permanecer unidos", ha afirmado el representante de Voluntad Popular Lester Toledo, actualmente exiliado en Madrid.
Según el informe elaborado por Almagro, para el restablecimiento del "hilo democrático" en Venezuela es necesario que se convoquen elecciones, se libere a los presos políticos -un total de 104, según la oposición- y se abra un canal humanitario para que alimentos y medicinas puedan llegar al país.

Desde marzo de 2014, la oposición venezolana reclama la aplicación en su país de la Carta Democrática Interamericana, un proceso que Almagro puso en marcha en mayo de 2016, pero que finalmente no fue aprobado

La patología del odio

Las fobias sociales son enfermedades que se deben superar. Convertir en creencia la idea de la igual dignidad es el modo ético de superar los conflictos entre el discurso de la intolerancia y el respeto a la libertad de expresión
28 MAR 2017
EULOGIA MERLE
Hacia 1944 vio la luz el libro autobiográfico de Stefan Zweig El mundo de ayer. Memorias de un europeo.En él recordaba el comienzo del siglo XX desde el peculiar observatorio en el que había vivido como austríaco, judío, escritor, humanista y pacifista. Y consideraba un deber moral contar ese relato para aviso de navegantes, porque nada podía llevar a pensar en los umbrales del nuevo siglo que ya en su primera mitad se iban a producir dos guerras salvajes en suelo europeo. Los jóvenes educados en la Austria imperial, en un ambiente seguro y estable, creían periclitado cualquier episodio de barbarie y no veían en el futuro sino signos de progreso. No podían sospechar que ya se estaba incubando el huevo de la serpiente.
Ese relato resulta familiar a quienes hemos vivido la experiencia de la transición española a la democracia. En los años setenta del siglo pasado creíamos haber ingresado en la senda del progreso social y político, quedaban atrás los conflictos bélicos, propiciados por ideologías enfrentadas, por la desigualdad en oportunidades y riqueza, y se abría un camino de cambios a mejor. Hoy, sin embargo, es urgente aprender de europeos como Zweig para tomar conciencia de que las semillas del retroceso pueden estar puestas y es necesario frenar su crecimiento destructivo. Como bien dice Federico Mayor Zaragoza, la Unión Europea debería ser el catalizador de la unión mundial. Una de esas semillas destructivas, como en el tiempo de Hitler y Stalin, es el triunfo de los discursos del odio.
Se entiende por discurso del odio cualquier forma de expresión cuya finalidad consiste en propagar, incitar, promover o justificar el odio, el desprecio o la aversión hacia determinados grupos sociales, desde una posición de intolerancia. Quien recurre a ese tipo de discursos pretende estigmatizar a determinados grupos y abrir la veda para que puedan ser tratados con hostilidad, disuelve a las personas en el colectivo al que se agrede y lanza contra el conjunto su mensaje destructivo.
Hay que tomar conciencia de que las semillas del retroceso pueden estar puestas
Tal vez el rótulo “odio” no sea el más adecuado para referirse a las emociones que se expresan en esos discursos, como la aversión, el desprecio y el rechazo, pero se trata en cualquier caso de ese amplio mundo de las fobias sociales, que son en buena medida patologías sociales que se deben superar. Se incluyen entre ellas el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la misoginia, la homofobia, la aversión a los miembros de determinadas confesiones religiosas, o la forma más común de todas, la aporofobia, el rechazo al pobre. Y es que las emociones, a las que tan poca atención se ha prestado en la vida pública, sin embargo la impregnan y son especialmente manipulables por los secuaces del flautista de Hamelín. Así fue en la primera mitad del pasado siglo y está siéndolo ahora cuando los discursos fóbicos proliferan en la vida compartida.
Desde un punto de vista jurídico, el principal problema estriba en el conflicto entre la libertad de expresión, que es un bien preciado en cualquier sociedad abierta, y la defensa de los derechos de los colectivos, objeto del odio, tanto a su supervivencia como al respeto de su identidad, a su autoestima. El problema es sumamente grave, porque ninguno de los dos lados puede quedar eliminado.
En principio, por decirlo con Amartya Sen, la libertad es el único camino hacia la libertad y extirparla es el sueño de todos los totalitarismos, lleven el ropaje del populismo o cualquier otro. La experiencia de países como China, Corea del Norte o Venezuela no puede ser más negativa.
Se trata de defender los derechos de quienes son socialmente más vulnerables
Pero igualmente el derecho al reconocimiento de la propia dignidad es un bien innegociable en cualquier sociedad que sea lo bastante inteligente como para percatarse de que el núcleo de la vida social no lo forman individuos aislados, sino personas en relación, en vínculo de reconocimiento mutuo. Personas que cobran su autoestima desde el respeto que los demás les demuestran. Y, desde esta perspectiva, los discursos intolerantes que proliferan en países de Europa y en Estados Unidos están causando un daño irreparable. Por sus consecuencias, porque incitan al maltrato de los colectivos despreciados, y por sí mismos, porque abren un abismo entre el “nosotros” de los que están convencidos equivocadamente de su estúpida superioridad, y el “ellos” de aquellos a los que, con la misma estupidez, consideran inferiores.
Naturalmente, el derecho está abordando desde hace tiempo estas cuestiones, preguntándose por los criterios para distinguir entre el discurso procaz y molesto, pero protegido por la libertad de expresión, y los discursos que atentan contra bienes constitucionales. Como se pregunta también por las políticas de reconocimiento desde el marco de las instituciones.
Sin embargo, el derecho, con ser imprescindible, no basta. Porque el conflicto entre libertad de expresión y discurso del odio no se supera solo intentando averiguar hasta dónde es posible dañar a otros sin incurrir en delito, hasta dónde es posible humillar su imagen sin llegar a merecer sanciones penales o administrativas. En realidad, las libertades personales, también la libertad de expresión, se construyen dialógicamente, el reconocimiento recíproco de la igual dignidad es el auténtico cemento de una sociedad democrática. Tomando de Ortega la distinción entre ideas y creencias, que consiste en reconocer que las ideas las tenemos, y en las creencias somos y estamos, podríamos decir que convertir en creencia la idea de la igual dignidad es el modo ético de superar los conflictos entre los discursos del odio y la libertad de expresión, porque quien respeta activamente la dignidad de la otra persona difícilmente se permitirá dañarla.
En su libro El discurso del odio se preguntaba Glucksmann si el odio merece odio y respondía que para combatirlo basta con sonreír ante su ridículo. Sin embargo, y regresando al comienzo de este artículo, no creo que haya que sonreír ante el odio, ni siquiera con desprecio. Porque es destructor y corrosivo, quiebra el vínculo humano y provoca un retroceso de siglos.
Cultivar un êthos democrático es el modo de superar los conflictos entre la libertad de expresión y los derechos de los más vulnerables. Porque de eso se trata en cada caso: de defender los derechos de quienes son socialmente más vulnerables y por eso se encuentran a merced de los socialmente más poderosos.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y directora de la Fundación ÉTNOR.

lunes, 27 de marzo de 2017

Podemos pide suprimir el delito de enaltecimiento del terrorismo

 
MÍRIAM MURO

El partido de Iglesias solicita en una proposición no de ley "suprimir el artículo 578 del Código Penal"

domingo, 26 de marzo de 2017

REUNIÓN CON LÍDERES DE LA UE POR EL 60 ANIVERSARIO DEL TRATADO DE ROMA

El Papa recuerda que la solidaridad es "el antídoto más eficaz contra los modernos populismos"

EL IMPARCIAL/Efe
Viernes 24 de marzo de 2017, 19:28h
El papa Francisco instó hoy a los líderes de la Unión Europea (UE) en el Vaticano a "volver a pensar en modo europeo" y les recordó que su identidad "es y siempre ha sido una identidad dinámica y multicultural".
En la Sala Regia del Vaticano, el Papa Francisco dijo que la historia de Europa está marcada por "el encuentro con otros pueblos y culturas" y recordó que la solidaridad es "el antídoto más eficaz contra los modernos populismos".

Francisco, ante los líderes de 27 países de la UE (faltó Reino Unido por el brexit) y de sus instituciones, ha pedido a los líderes de la UE que vuelvan a "pensar en modo europeo" y les recordó que su identidad "es y siempre ha sido una identidad dinámica y multicultural".

Jorge Bergoglio hizo alusión a la "grave crisis migratoria" que afronta Europa y dijo que no es solo "un problema numérico, económico o de seguridad", sino que apela a Europa a plantearse qué cultura está en condiciones de proponer. Añadió que su riqueza "ha sido siempre su apertura espiritual y la capacidad de plantearse cuestiones fundamentales sobre el sentido de la existencia".

El Papa hizo esta reflexión al respecto: "Parece como si el bienestar conseguido le hubiera recortado las alas, y le hubiera hecho bajar la mirada".

Igualmente, opinó sobre los populismos: "Florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierra en un círculo estrecho y asfixiante y no nos permite superar la estrechez de los propios pensamientos ni 'mirar más allá'".

El papa dijo que Europa "es una familia de pueblos y, como en toda buena familia, existen susceptibilidades diferentes, pero todos podrán crecer en la medida en que estén unidos. La Unión Europea nace como unidad de las diferencias y unidad en las diferencias". "Por eso las peculiaridades no deben asustar, ni se puede pensar que la unidad se preserva con la uniformidad", estimó el pontífice.

El papa alabó el "patrimonio moral y espiritual" de Europa, del que dijo que es "único en el mundo, que merece ser propuesto una vez más con pasión y renovada vitalidad, y que es el mejor antídoto contra la falta de valores de nuestro tiempo, terreno fértil para toda forma de extremismo".

EL DESASTRE CHAVISTA EN VENEZUELA