miércoles, 4 de marzo de 2015

Doble cara de Podemos.

Una cosa deberían tener clara los dirigentes de Podemos: España no es Venezuela. Por más planes que hayan hechos o por más parcelas de poder que logren, si es que finalmente algunos españoles deciden conducirse hacia el comunismo radical, Pablo Iglesias y sus colaboradores no tendrán fácil dinamitar las garantías de nuestra democracia. Esto es la España de una Europa del siglo XXI, en la que las libertades se encuentran totalmente enraizadas en nuestras vidas.

Tanto es así, que ha bastado con adquirir protagonismo en la vida pública para estar sujetos, como el resto de partidos, a los mecanismos democráticos. Que no se engañen. Las denuncias que se vierten sobre ellos no lo son por el riesgo que puedan representar para los grupos políticos tradicionales, sino porque han saltado al escenario...


Vanesa Ledezma: «Espero que no tengan que decir que España es una Venezuela»
Entrevista a Vanesa Ledezma. Hija del alcalde de Caracas
La amenaza del chavismo  Papel  Podemos
Maduro pide a España que no meta a Venezuela en su campaña electoral
La exposición chavista culmina con la expulsión de periodistas
Lidia Soria.  Bruselas.

Vanesa Ledezma: «Espero que no tengan que decir que España es una Venezuela» Hija del alcalde de Caracas
La hija del alcalde mayor de Caracas encarcelado, Antonio Ledezma, buscaba apoyo y solidaridad entre los parlamentarios europeos en una visita de dos días a Bruselas. «Vengo para denunciar la violación de los Derechos Humanos en Venezuela, para informar, testimoniar lo que está sucediendo allá. No solamente la detención de mi padre sino la violación de los Derechos Humanos, la inseguridad... No se respetan derechos que en un país democrático deberían respetarse», denunciaba, cifrando en 98 los presos políticos en su país. Populares, socialistas y liberales se comprometieron con la oposición venezolana. La izquierda europea, sin embargo, se mantuvo al margen. La semana que viene los eurodiputados votarán una resolución «contundente» sobre Venezuela, según le trasladaron a Ledezma.

– La izquierda europea no entendía que se trajera al debate la situación actual de Venezuela, ¿cómo lo interpreta?
–Según ellos en Venezuela no está pasando nada, estamos muy bien. No sé en qué mundo paralelo vivirán ellos, qué conocerán de Venezuela... Quizá el mundo paralelo del Gobierno de Nicolás Maduro, donde todo está perfecto, no hay crisis, las personas salen a la calle y no les pasa absolutamente nada... Es algo inaudito. Las instituciones públicas están secuestradas por el Gobierno, los medios de comunicación están secuestrados por el Gobierno, a cualquier periodista que informe de lo que está pasando en Venezuela se le destituye de su trabajo.

–¿Qué opinión le merecen los populismos?
–En Venezuela estamos cansados de lo que llaman la cuarta república. Querían un cambio, algo diferente. Y en busca de ese nuevo personaje que ofreciera políticas públicas, sociales y económicas diferentes nos han hecho llegar donde estamos hoy. Hace 16 años el discurso político de Chávez era completamente diferente al que implantó luego después de su victoria. Decía que Venezuela jamás sería como Cuba; ahora parece que España está viviendo eso mismo, esperemos que abra los ojos...

–¿A qué atribuiría el auge de partidos populistas en Europa? ¿Quizá debido a la dura crisis?
–Sí, la necesidad de buscar algo diferente. Al pueblo le gusta que le digan lo que quiere escuchar, que le prometan, que le regalen... El pueblo necesita vivir, poder llevar a su casa el pan de cada día. Por necesidad.

–¿Le resulta entonces, familiar el discurso de Podemos en España?
–Desgraciadamente sí, pero España está a tiempo. Que el pueblo no se deje intimidar y no crea en falsas expectativas. Los discursos que tiene el líder de Podemos son exactamente iguales a los que hacía Chávez antes de candidarse a la Presidencia.

–¿Cuál sería su mensaje de cara a las futuras elecciones en España?
–El futuro está en manos del pueblo. Decidirá quién será el elegido y cada pueblo tiene el gobernante que se merece. Esperemos que España abra los ojos y estudie bien, que tiene tiempo... Espero que no tengan que decir que España es una Venezuela.

–¿Qué respondería a aquellos partidos que defienden al Gobierno venezolano por haber sido elegido democráticamente?
–Una democracia no es sólo hacer elecciones. Las leyes se tiene que respetar. Porque haya elecciones no se puede decir que haya democracia plena... En Venezuela hay una dictadura. Se evidencia con la detención de mi padre y la de los otros presos políticos. Esta autorización de las armas de fuego en las manifestaciones públicas, bueno recientemente mataron a un niño de 14 años. Son cosas inaudibles que en un país no tienen ni deben suceder. ¿Hasta cuando los venezolanos van a vivir una situación así?

–¿Le queda espacio para el cambio y la esperanza?
–Tenemos que luchar, que seguir trabajando en pro de la democracia y de la libertad. Esperamos su solidaridad, su apoyo como han venido haciendo. En la unión está la fuerza. Tenemos esperanza de que esto pueda acabar y los venezolanos que estamos en el exilio podamos regresar. Tenemos esperanza de que haya un cambio. Para mi padre, que fue secuestrado por el Gobierno, queremos que se le haga un juicio justo, transparente, donde se respeten los Derechos Humanos.

–¿Qué espera de la Unión Europea, algún tipo de sanción?
–Sí, no podemos permitir que en Venezuela se violen los Derechos Humanos. La Unión Europea puede intimidar, puede trabajar, puede presionar a Venezuela. Venezuela en su momento les abrió las puertas a los europeos, italianos, españoles... Creo que es el momento de que Europa tienda la mano a Venezuela en esta situación de crisis que estamos viviendo.


«Castro está dispuesto a hablar con su enemigo del norte, no con los internos»
Yoani Sánchez. Activista y bloguera cubana. Autora de «WordPress 4.0. La tela de araña»
Rubén Mondelo
Conoce las garras de la censura a la perfección. Desde que nació ha estado sometida a una dictadura de hierro que como a tantos compatriotas les ha privado de sus derechos básicos. Por este motivo, Yoani Sánchez (La Habana, 1975) se las ha ingeniado para sobrevivir a la autoridad de los Castro y ha encontrado las escasas vías para hacer de su palabra un arma contra el adoctrinamiento cubano. Ahora presenta junto a Fernando Tellado «WordPress 4.0. La tela de la araña» (Anaya), un libro en el que planta cara también a la dictadura de los algoritmos matemáticos y con el que pretende servir de ayuda a quienes expresar sus idea en internet.

–Resulta curioso que sea una cubana quien dé lecciones sobre el uso de internet...
–Precisamente, mi experiencia de vivir bajo la censura me ha hecho salir adelante, todo un logro si se nace en la precariedad tecnológica más absoluta. Así he podido conocer aplicaciones en situaciones límite.

–¿Supone una lacra para la evolución de la sociedad la prohibición del acceso a la red global?
–Cuando el régimen cubano nos prohíbe que nos unamos a través de las redes sociales nos está robando es el desarrollo profesional, nos descapitaliza, pero el ADN cubano tiene impreso ese carácter de ingeniárnoslas para salir adelante.

–¿Implementará Cuba el modelo chino de censura online en los próximos años?
–El modelo chino de internet censurado es el que el régimen quiere, pero Cuba llega tarde. No creo que ahora pudieran crear una jaula efectiva con todo lo que ha aprendido la sociedad cubana en estos años.

–El aspecto de las libertades fundamentales es un apartado clave en las negociaciones entre Washington y La Habana. ¿Se conseguirán avances en este sentido a causa de la presión de EE UU?
–Para Obama el tema de las telecomunicaciones es una prioridad. Sin embargo, las figuras más recalcitrantes del régimen siguen diciendo que lo que quiere EE UU es penetrar la isla con sus ideas.

–¿Existe una fuerte división entre la disidencia cubana sobre el acercamiento EE UU-Cuba?
–Debemos dejar de lado el hecho de cómo se llegó hasta aquí o si se dejó a diversos actores fuera de las negociaciones. Ahora nos encontramos ante un nuevo escenario, hay que priorizar el aspecto humano. Pero no es la Casa Blanca quien debe arrebatarle al Gobierno cubano los derechos que nos han sido quitados, pues esta labor nos corresponde a nosotros.

–¿Cuánto tiempo puede llevar la consolidación de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana?
–Es difícil, porque ambos actores laten en diferentes frecuencias de onda. La Casa Blanca va más rápido y la Plaza de la Revolución es más torpe y cautelosa. Sin embargo, 2018 es una fecha clave, ya que, según dijo Raúl Castro, abandonará su cargo. Será el momento de ver la voluntad del régimen y si existe la posibilidad de que nuevos actores políticos entren en escena.

–En plenas negociaciones, el régimen cubano sigue llevando a cabo masivas detenciones de opositores. ¿Torpedeará esto el marco del acuerdo?
–Con esta actitud, Castro está mandando una señal interna de que está dispuesto a hablar con el enemigo del norte, pero que no está dispuesto a hacerlo con sus opositores internos. No aflojará la mano ni se permitirá el activismo cívico en las calles.


–La salida de Cuba de la lista de países patrocinadores de terrorismo y la apertura de la embajada son fundamentales. ¿Ve posible un acuerdo?
–Esto tiene una carga simbólica más que práctica, pero estamos moviéndonos en el campo de los símbolos. El 17-D será recordado por la ruptura del simbolismo de David contra Goliat. El enfrentamiento entre ambos ha sido una guerra de símbolos. El asunto de las embajadas también lo es. Ahora, cuando cualquier cubano va a la Oficina de Intereses de EE UU en La Habana corre el riesgo de ser tachado de enemigo de la patria. Cuando exista una embajada reconocida, estas prácticas no ocurrirán.

–¿Encuentra similitudes entre Cuba y Venezuela?
–Venezuela está peor que Cuba porque está entrando en un túnel del que nosotros estamos saliendo. Y lo hace además acompañado de la violencia, lo cual es muy preocupante porque cuando la violencia ideológica echa raíces en una sociedad los daños son a largo plazo.

–¿Suponen los movimientos populistas una amenaza para la sociedad actual?
–En momentos de crisis política, la sociedades se vuelven frágiles a los populismos. En Cuba también lo vivimos. La dictadura de Fulgencio Batista sirvió de caldo de cultivo para el triunfo de Fidel Castro. Además de alarmarse por la existencia de estos fenómenos hay que buscar las causas de por qué brotan, las cuales radican fundamentalmente en la falta de confianza que los ciudadanos tienen de sus políticos.

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