lunes, 15 de junio de 2015

Operación 'One Girl': Así consiguió Podemos el 'sí' de Carmena

Cómo el partido de Iglesias convirtió a la jueza Carmena en la futura alcaldesa de Madrid

 Ella no quería

Nos lo cuenta el 'eurocomunista' que la propuso
El líder de Podemos que 'encontró' a Manuela Carmena. OLMO CALVO
JAVIER G. NEGRE
RAY SÁNCHEZ Actualizado:31/05/2015 10:32 horas
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La semana había sido larga. Comenzó el lunes con una dulce resaca. El trabajo silencioso de los últimos meses copaba la portada de los periódicos: Podemos, su nuevo partido, lograba cinco escaños en el Parlamento Europeo. Siete días después de la campanada electoral, Jesús Montero (1963) sacaba al fin un momento de respiro en la noche del último domingo de mayo. En la soledad de su domicilio del barrio proletario de Puerta del Ángel, este funcionario de la Universidad Complutense abrió una Mahou cinco estrellas, se encendió un pitillo y enchufó la televisión. No logró desconectar, porque en su pantalla de 47 pulgadas se reencontró con aquella mujer que le enamoró durante su juventud. La vio mayor, con arrugas, pero volvió a conquistarle. Y desde que la encontró, como cantaba Julio Iglesias, todos sus sueños han sido para ella, para Manuela. Porque aquella noche decidió, con obstinación, que iba a ser la alcaldesa de Madrid, el rompeolas de España, la plaza estratégica sobre la que Podemos quiere pilotar su asalto a La Moncloa. Montero se conjuró para que esa jueza jubilada, que se dedicaba a vender zapatos en su tienda hipster de Malasaña, fuese la "heroína" que derrotaría a "Madame Gürtel Esperanza Aguirre". Esa one girl para la que los dirigentes de Podemos desarrollaron toda una operación secreta con el único fin de meterla en el "barro" de la política. Y vaya si lo hizo.

A la izquierda, intercambio de mensajes entre Montero e Iglesias. A la derecha, Montero informa a unos compañeros sobre la 'Operación One Girl'
Montero, hoy cincuentón, viste camisa de una marca blanca de El Corte Inglés y guarda la mirada de aquel joven líder comunista que se quedó prendado de la magistrada de vigilancia penitenciaria cuando la conoció en la parroquia roja de Entrevías, a principios de los 80. Entre madres que lloraban la muerte de sus hijos heroinómanos.
 "Me impactó de ella su optimismo, siempre acaba con una sonrisa. También su imagen de sufragista republicana del siglo XIX. Aunque nunca llegamos a tener relación de amistad, y durante años no tuvimos ningún contacto", rememora el ahora secretario general de Podemos de Madrid, que tuvo una regresión el 1 de junio de 2014, cuando Salvados cerró temporada con una tertulia entre su profesor, el ex ministro socialista José María Maravall, y Manuela Carmena: "Ella le dio un repaso. Al verla en el debate se activa en mi cabeza un resto de memoria de esta mujer, que para mí ha sido una referencia moral e intelectual". Manuela era todo un símbolo para esa generación de jóvenes comunistas. Había ingresado en las filas del PCE en 1965 y fundó en el 72 el despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha de Madrid. Allí fueron asesinados el 24 de enero de 1977 cuatro de sus compañeros y un sindicalista.
Manuela se salvó de los tiros de los terroristas de extrema derecha por puro azar. Su camarada Luis Javier Benavides, asesinado horas después, le había pedido por favor un intercambio de despacho. De no haberlo hecho, Manuela hoy no estaría acariciando el bastón de mando de la capital. Sería una de las víctimas que recuerda el abrazo de Juan Genovés hecho escultura en la plaza madrileña de Antón Martín. Después de aquello, Manuela abandonó las filas del PCE y comenzó su brillante trayectoria judicial. Llegó a ser vocal del Consejo General del Poder Judicial en 1996.
 Mientras veía el debate, Montero tuvo la premonición. Ese día comenzó, sin que ella lo supiera, la carrera de Carmena hacia el Consistorio. El plan que la cúpula de Podemos terminaría bautizando como Operación One Girl. A sus 71 años, la ex magistrada fue la sorpresa de las pasadas elecciones municipales al obtener 20 concejales con Ahora Madrid, la candidatura de unidad popular integrada por Podemos, Ganemos, Equo y el sector rebelde de Izquierda Unida. Un resultado que frustrará a priori el deseo de Esperanza Aguirre (PP) de ser alcaldesa de la capital. David tumbando a Goliat. Las casas de apuestas no daban ni un duro por Manuela. Por cada euro apostado por ella, pagaban 11 frente a los 1,33 de Espe. Montero no se jugó el dinero, pero lo apostó todo por Carmena. Y ha ganado.

Bloquear a Monedero
El pasado verano, Podemos era todavía un partido en pañales. Una mañana de mediados de julio, Montero se reúne con varios compañeros de la incipiente formación en una agradable terraza de los campos de rugby de la Ciudad Universitaria de Madrid. Mientras toman café, su amigo Juan Carlos Monedero, exultante tras los resultados en los comicios europeos, habla al grupo de la iniciativa Municipalia, réplica madrileña del Guanyem impulsado en Barcelona por Ada Colau.
Monedero había acudido al primer plenario para crear una candidatura ciudadana al Ayuntamiento de la capital, y fantasea con la posibilidad de ser alcalde. Todavía no habían aireado sus problemas con Hacienda. Montero le intenta quitar la idea de la cabeza. A él, a su amigo del alma. "Le digo que no lo veo, que él es marca Podemos como Pablo y Errejón y que tiene que ser diputado en el Congreso. Le digo que la alcaldía es para Manuela Carmena". Nos lo cuenta desde el mismo escenario en el que se produjo aquella conversación. La propuesta provoca asombro en la mesa. Sugieren al ex ministro Federico Mayor Zaragoza como una opción mejor porque Manuela no es conocida. Montero insiste: "Ya se empezaba a hablar de Aguirre como posible candidata a la alcaldía. Y le dije a Juan Carlos que a ella le beneficiaba tenerle a él como rival, porque haría una campaña de polarización, de bolivarianos frente a antibolivarianos, pero que así no ganábamos el Ayuntamiento, y si derrotábamos a la derecha en la capital abríamos el melón. Les dije que sólo hacía falta ponerla [a Carmena] en cuatro tertulias en la televisión para darla a conocer". Montero consiguió aplacar la pretensión de Monedero, pero le pidió que no renunciara públicamente a la alcaldía para así "parar los pies a cualquier atrevido" que intentase disputar el puesto.
Montero, sociólogo de formación, había recopilado argumentos para decantarse por Carmena como antídoto contra Aguirre: frente "a la corrupción", una jueza. Tenía que ser, además, mujer y mayor. "La candidatura de unidad popular iba a ser Podemos y algo más, y ya detectábamos entonces que teníamos obstáculos para penetrar en el electorado femenino y de personas mayores. Necesitábamos a una mujer mayor. Además, una abuela siempre es respetada por sus nietos, por los votantes jóvenes. Y también teníamos que meter una cuña en el electorado del PSOE, una referencia que también fuera atractiva para el votante socialista", explica este eurocomunista que abandonó Izquierda Unida en el año 2000, veterano militante en la reserva política hasta que Monedero le rescató para fundar Podemos.

Técnica 'Shaolin'
 Tras el verano, la iniciativa Municipalia, ya convertida en Ganemos Madrid, avanzaba en la construcción de una candidatura de confluencia al Ayuntamiento, mientras Montero y el resto de dirigentes de Podemos concentraban sus esfuerzos en la asamblea fundacional del Palacio de Vistalegre que encumbró a Pablo Iglesias como máximo dirigente de la formación anticasta el pasado mes de noviembre. Semanas después, Montero es elegido secretario general del partido de Madrid, y le transmite a Iglesias su anhelo para la Alcaldía: "Le digo que estoy pensando en Manuela. Y me comenta, en plan Juego de Tronos, que la batalla con Esperanza Aguirre iba a ser en el barro. Que no la veía porque Manuela era una persona de humanidad, que no parecía estar preparada para esa guerra. Entonces le respondí que necesitábamos hacer como los monjes shaolin, aprovechar la fuerza perversa de Aguirre para que se cayera, ponernos de lado para que se estrellase en el barro. Vencer sin luchar, como Sun Tzu en El arte de la guerra. Y ese papel lo podía hacer Manuela. Necesitábamos bondad frente a los ataques de Aguirre".

Finalmente, Iglesias dio su visto bueno y se activó la Operación One Girl: con ese nombre denominaban los dirigentes de Podemos al plan secreto para convencer a Manuela Carmena cuando intercambiaban mensajes por Telegram. Esa estrategia para desjubilar a una abuela cuya principal preocupación en aquellos momentos era su tienda solidaria de la calle Malasaña donde vende productos manufacturados por reclusas de la cárcel de Alcalá-Meco y ofrece sus deliciosas magdalenas caseras. A finales de enero, Montero asiste como representante de Podemos a la rueda de prensa con Ganemos en la que se anuncia el acuerdo marco para concurrir conjuntamente a las elecciones municipales. Arrancaba un mes de intensas reuniones entre ambas formaciones para definir el proceso de primarias de la candidatura, y en paralelo el cortejo a Manuela Carmena. Rosa Arteaga, ex jueza de la Audiencia Nacional, prepara la primera cita: tres décadas después, Montero se reencontraba con Carmena una mañana de febrero en la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Asistieron también Arteaga y Rita Maestre, la por entonces pareja de Íñigo Errejón, el cerebro de Podemos.

Pero la jueza les dio calabazas. "Se reía cuando le comentaba mi idea. Agradecía la propuesta, pero nos decía que ella estaba muy contenta con la irrupción de una nueva generación, que estaba dispuesta a amadrinar la candidatura, pero que no se veía. Le dije que entendía que no quisiera por su edad, que le estaba pidiendo un acto de generosidad impagable, y antes de marcharse la dije que se lo pensara mientras buscaba un plan B que nunca busqué", relata Montero, que en ese encuentro descubrió que no era la primera persona que trataba de convencerla. Carmena, que había publicado un libro autobiográfico titulado Por qué las cosas pueden ser diferentes, le hizo saber que su editora Lourdes García ya la animó, durante la pasada feria del libro, para que diera el salto a la política. También su hijo Manuel (Manu), arquitecto como su padre, le había dicho que podía ser la "Ada Colau de Madrid". Montero no tardó más que una semana en verse con Manu, su nuevo aliado para coordinar un frente común. La reunión conspirativa se celebró, casualmente, en el mismo local de la desaparecida cafetería Galaxia en la que Tejero tramó en 1978 una intentona golpista anterior al 23-F.
 "Si la familia no ponía obstáculos, teníamos una oportunidad todavía de convencerla. Su hijo se puso a favor de obra". Montero movilizó también a todas las personas a su alcance que podían alentar a Carmena (jubilada de la judicatura desde 2010), como Javier Barbero, psicólogo y amigo en común que la acompañará como concejal en el Ayuntamiento. También a varios abogados ex PCE que organizaron una comida para convencerla. "Manuela son los nietos de los nuestros", le dijeron. Y también contactó con su amiga del alma: Marta Higares, aquella oficial de los juzgados de Plaza de Castilla que la ayudó a acabar con las astillas (los pagos fraudulentos a funcionarios judiciales). Esta mujer fue su única imposición en las listas. Lo que no tenía ni idea Manuela es que todo era una estrategia coordinada por Podemos.

A pesar de que las presiones le llegaban desde todos los flancos, la fundadora de Jueces para la Democracia seguía sin morder el anzuelo. Fue entonces cuando Montero decidió recurrir al amado líder para culminar la Operación One Girl. "Tienen una conversación telefónica y quedan para que acuda a ser entrevistada en el programa Otra Vuelta de Tuerka (que dirige Iglesias). Era una excusa. El fin era convencerla". La cita fue el viernes 6 de marzo. La candidatura de confluencia ya tenía nombre definitivo, Ahora Madrid, y fecha inminente para la celebración de primarias. Pero tras la entrevista, Carmena vuelve a rechazar el ofrecimiento. "Manuela, entiendo que no te quieras meter en política, es una porquería", le respondió Iglesias. La jugada orquestada por Montero se iba al traste: "No había plan B porque confiaba en que Manuela dijera que sí. Pensamos entonces en Rita Maestre como candidata, algo muy arriesgado".
 'Si no se llega A presentar Aguirre, yo jamás habría dado el paso', dice Carmena a 'Crónica'
Sin embargo, el azar jugó a favor del anhelo de Montero. Aquel fin de semana de marzo, Manuela participa en unas jornadas sobre igualdad de género en la Filmoteca de Valencia. Allí proyectaron La piedra de la paciencia, una película sobre la lucha de las mujeres afganas. A Manuela le cambia el chip y empieza a valorar las consecuencias de haber dicho que no a Podemos: la llegada al Palacio de Cibeles de Esperanza Aguirre, que había sido confirmada dos días antes como candidata. "Lo de Esperanza me indignó pero no fue hasta ver la película cuando empecé a replantearme mi decisión. Me di cuenta que las mujeres de izquierdas teníamos que dar un paso adelante. Si no se llega a presentar Aguirre, jamás habría dado el paso", revela a Crónica Carmena, que rechazó la propuesta hasta siete veces.
La ex magistrada llegó a Madrid el domingo por la noche. Aún no estaba convencida plenamente. De hecho, al día siguiente se reunió en la editorial para ver si lanzaban una segunda edición de su libro. No le dijo ni una palabra a su editora. Luego se pasó por su tienda. "Me preocupaba perderla si daba un paso adelante".
Aquel lunes por la noche Manuela se acostó. Dedicó toda la noche a reflexionar. Apenas pegó ojo. A las 7:30 sonó el despertador. Aguantó dos horas más en la cama reflexiva, sin compartir sus pensamientos con su marido. De repente, agarró el teléfono a las 9:30 y llamó a Montero. Sin avisar ni a su marido. "Yo estaba desayunando y escuché su conversación con Jesús Montero. Me dio un vuelco el corazón. Le dije adelante, a ganar", explica el arquitecto Eduardo Leira, que se casó con Manuela en 1967 en Madrid. Les ofició la ceremonia Jesús Aguirre una década antes de convertirse en duque de Alba.

Los 'podemitas' renunciaron a varios puestos en la lista de Madrid para salvar el nº1 de la ex jueza
La reacción de Montero fue casi idéntica cuando recibió la llamada aquel martes 10 de marzo. "Me dijo: 'Te llamo para saber si la oferta sigue en pie'. Por supuesto Manuela, le contesté. Y ya nos advirtió entonces por donde iban a venir las hostias en campaña, advirtiendo que lo del marido (varios ex trabajadores le denunciaron porque supuestamente les contrató como falsos autónomos) y ETA iba a salir". Tres semanas después, Carmena se imponía en las primarias de Ahora Madrid tras varios movimientos tácticos de los de Pablo Iglesias. Los podemitas habían renunciado a varios puestos en la lista por salvar el liderazgo de Manuela, según Montero. Y el 24 de mayo se consumó el plan que Montero había ideado un año atrás: "la abuela competente y amorosa" le ganaba la batalla en el barro a "Madame Gürtel", a la "madrastra perversa", usando sus palabras. Aunque aún queda por delante la investidura. "Un segundo tamayazo serían las barricadas", advierte el líder madrileño de Podemos. La pregunta es de rigor: ¿Es Carmena un producto de Podemos?
"Es producto de la generosidad de Manuela y de la generosidad de Podemos", afirma Montero sobre una candidata que durante la campaña trató de desvincularse de Podemos. Gracias a ese discurso consiguió atraer a muchos votantes que jamás habrían apostado por una alcaldable avalada por el partido de la coleta. "Sabíamos que Manuela venía ya con una mochila de votos de gentes de izquierdas, del mundo de la cultura, de la judicatura, y esa ha sido la diferencia entre nuestros resultados en la Comunidad y en la capital", opina Montero.
Y por qué ese nombre, en inglés: One Girl. "Por las resonancias del avión Air Force One del presidente de EEUU. Me imaginaba a nuestra candidata como un gran avión con poder al que teníamos que llevar en volandas hasta el palacio de Cibeles".

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